Otro país sin salida soberana al Mar. La séptima razón.
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| Puerto de Valparaiso desde el Cerro Artilleria. |
La salida natural al mar de Etiopía es por el norte, en la tigri provincia de Eritrea habitada por la etnia minoritaria. El más importante puerto es Massawa y Asab en el extremo sur, el cual cuenta con una refinería de petróleo. Desde sus albores históricos por el siglo I DC esa región había sido el centro cultural, allí estuvo el reino de Akzum que floreció hasta el VI DC. Posteriormente este se desplazó más hacia el sur en Gondar.
Fue con la política de modernización de Menelik II, quién buscó la alianza con Italia, que la región queda en el centro de los conflictos durante casi un siglo. Italia - con la avenencia de Inglaterra poco después de la apertura del canal de Suez (1869)-, se proponía consolidar su área influencia, fundando la colonia de Eritrea y fundiendo Etiopía con Somalía para crear el África Oriental italiana. Bajo este dominio se produjo allí un rápido proceso de modernización y urbanización. Finalmente intentos italianos por dominar Etiopía mediante la ocupación militar se frustraron en una guerra colonial 1932-35 aunque esta incluyó la ocupación sangrienta de vastos territorios etíopes. La contra-insurgencia se alió con los británicos quienes liberaron el país en 1941 y ejercieron protectorado sobre Eritrea hasta 1952, cuando fue confederada a Etiopía, situación inestable que finalmente estalló en un conflicto armado (1962), Entonces fuerzas irregulares eritreas organizadas primero en el Frente para la Liberación de Eritrea, y posteriormente Frente Popular para la Liberación de Eritrea –guerra civil mediante- se enfrentaron al ejército etíope durante casi 30 años mientras este país era asolado por un conflicto civil para expulsar al gobierno del Derg, pro-comunista. La diversidad étnica de ambos países favorecía la intervención en los conflictos internos del otro, agravando las tensiones. Cuando uno de los elefantes se retiró de la pelea de la guerra Fría (el derrumbe de la URSS en 1989) el conflicto perdió intensidad, sobre la hierba pisoteada quedaban 100.000 muertos: Eritrea logró su independencia a través de un plebiscito en 1993. Etiopía perdió su salida al mar aunque con acceso garantizado a los puertos. Quedaron enfrentados un pequeño roedor (3.5 millones de habitantes) defendiendo su territorio,y un Gato sin uñas (90 millones de habitantes) asolando los espacios no-propios. Sin embargo, la paz fue efímera: en 1998 a raíz de un incidente fronterizo menor continuó el conflicto. Enormes pérdidas, sustanciales para países en el último decil de calificación en los ranking de las naciones más pobres del mundo,- en los puestos 167 y 172 de los 174 países según su índice de desarrollo humano, de PNUD (Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo), este conflicto costaba 30% del PIB de Eritrea y 10% del de Etiopía, con más de 1 500 000 desplazados por ambas partes, y sus poblaciones al borde de la inanición. Los acuerdos de Argel junio 2000 permitieron la entrada de los cascos azules de la ONU y la posterior demarcación de fronteras parecieron estabilizar la situación pero no alcanzaron la paz.
En todo este relato no aparece la cuestión de salida soberana al mar, como el núcleo del problema. Desde 1889 cuando cedieron el territorio para la fundación de Eritrea, los gobernantes de Etiopía no valoraban suficientemente ni la salida al mar ni el comercio internacional. Tampoco la recuperación de la condición marítima en 1993 fue la razón de la guerra sangrienta y extenuante del 1998-2000. Más aun, una salida ferroviaria desde Addis Abeba hacia el mar Rojo a través de Yibuti - construida mediante la concesión a Francia entre 1894 y 1917 - fue abandonada en 2006. Esa era la única salida al mar y fue deshabilitada. Conversé con,al menos, seis profesionales muy capacitados, un ingeniero de sistemas y cuatro profesores universitarios ejerciendo en USA y Europa, y todos me manifestaron que para Etiopía no era cuestión la situación de enclaustramiento marítimo. Además en África esta no es una singularidad como lo es Bolivia en el caso de Hispanoamérica, donde es el único país enclaustrado. Allá son 18 países en esa condición.
Para afrontar este enclaustramiento asfixiantes en momentos de expansión económica como la que vive Etiopía, el gobierno ha tomado varias estrategias. La construcción de una red ferroviaria de 5 000 km cuyo primer tramo es la vía férrea Etiopía-Yibuti, de 752,7 kilómetros de largo, ancho internacional y electrificado, financiado, construido y gestionado por empresas chinas, con un costo de US$ 4.500 millones. Este reduce los tiempos de acceso de siete días a diez horas entre ambos puntos: es el primero fuera de China que utiliza series completas de equipo y estándares chinos. Además, el segundo ferrocarril transnacional construido por China en África, después del ferrocarril Tazara, de la década de los 70 que une Dar es Salaam en Tanzania con Kapiri Mposhi en Zambia
Otras han sido estrategias políticas, aprovechando su posición diplomática preferencial. Etiopía -hoy la octava economía africana, Ghana la décima- desde 2012 ha venido promoviendo a través de la Unión africana el Tratado Continental Africano de Libre Comercio (AfCFTA), un acuerdo comercial entre 55 países de la Unión Africana, (solo Eritrea no lo ha firmado) con el objetivo de crear un mercado único, así como una unión monetaria y un área de libre circulación de personas. Se quitarán aranceles al 90 % de los productos de cada país, lo que dinamizará el comercio interior africano en más de un 50 % para 2022, según la Comisión Económica de la ONU para África UNECA por su sigla en inglés: United Nations Economic Commission for África.). Desde la fundación de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en 1995, esta será la mayor área de libre comercio del mundo con 1.200 millones de consumidores y un producto interior bruto (PIB) combinado de unos 3,4 billones de dólares (el 3 % del mundial) Cobró forma el 21 de marzo de 2018 en una cumbre de la UA en Kigali Ruanda .
La llegada del nuevo primer ministro Abiy Ahmed- Ingeniero informático y militar, con una larga carrera en conciliación y conflicto, de etnia aromo aunque también habla tigriño, el que aprendió cuando comprendió su necesidad si quería ascender en la carrera militar. En medio de las protestas generalizadas contra el régimen autoritario de Haile Mariam Desalegn asumió en abril de 2018, trajo nuevo aire conciliatorio a la política etíope. En sus primeras medidas: liberó presos políticos, morigeró la censura en los medios de comunicación, autorizó el retorno de periodistas expatriados, ha prometido una liberalización progresiva de la economía en detrimento del habitual monopolio estatal, y una reforma constitucional que revisará el sistema de federalismo étnico implementado en el país, considerado como uno de los principales motivos para las tensiones raciales persistentes en Etiopía. Abiy ha comenzado una transición progresiva hacia una plena democracia multipartidista prometiendo elecciones libres y competitivas para el 2020.Una novedad para un país que nunca ha tenido una democracia representativa y participativa.
Su administración ha alentado también un aumento de la participación de la mujer en la política etíope, nombrando su primer gabinete como paritario donde una mujer ocupa la cartera de Paz y otra la de Defensa. Recientemente nombró presidente del Tribunal Supremo a la abogada feminista Meaza Ashenafi, cuyo caso emblemático de defensa de una menor obligada a casarse y acusada de asesinato fue llevada al cine como “Difret, en defensa propia.”
África, una región donde apenas “un puñado de mujeres a llegado a la Presidencia, desde Johnson-Sirleaf En (Liberia recientemente jubilada ) hasta la centroafricana Catherine Samba-Panza, pasando por Joyce Banda (Malaui) o Ameenah Firdaus Gurib-Fakim (Mauricio)”- como cita El Pais en la edición que anuncia la noticia- “No es que el norte del planeta esté para dar muchas lecciones morales en la materia, cuando en países como Estados Unidos, Francia o la propia España nunca se ha dado esta circunstancia”. El Primer ministro ha propuesto y ha sido elegida en octubre de 2018 a la presidencia de la República Democrática Federal de Etiopía Sahle Work Zewde, primera mujer que asume el cargo. De etnia amhara contribuye al garantizar una composición étnica más armónica en los altos cargos y aporta su larga experiencia diplomática, pues ella se había mantenido alejada “de las luchas intestinas e interétnicas que desangraban a la coalición en el poder”. Se desempeñaba actualmente como representante de la ONU ante la Unión Africana. Se ganó el respeto a escala global como embajadora y como representante en Naciones Unidas. En su primera declaración pública afirmó: “Si alguien piensa que hablo mucho sobre mujeres, que espere a escuchar todo lo que tengo que decir”
Durante mi estadía en el país y observando la habitual transmisión de una sesión por televisión -después del intento de golpe de 14 junio 2019- me sorprendió que la mitad de los diez oradores fueran mujeres.
La política de pacificación interna tiene su correlato la diplomacia y en julio de 2018 firmó con el presidente de Eritrea, Isaías Afwerki un acuerdo de paz en una ceremonia en Yeda, en Arabia Saudí, que pone fin al estado de guerra que se mantenía entre ambos, se abrieron las fronteras re-unificando las familias y el tráfico, los vuelos de
El plebiscito resulto ampliamente favorable a la modificación del status de los Sidama sin que hubiera conmoción interna en otras regiones como se temía
¿No sería tiempo para nosotros de ensayar una nueva política también hacia nuestros vecinos? –
21 diciembre 2019



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