La resistencia al Imperialismo Europeo. Quinta razón.




Etiopía fue el único país no sometido por las potencias europeas las cuáles se repartieron el África después de la conferencia de Berlín de 1884-5.
Aunque Europa había conocido el África mediterránea desde la antigüedad, solo a finales del siglo XVI comenzaron los primeros establecimientos portugueses, seguidos por los holandeses, y la vergonzosa trata de esclavos con su correlato de guerras intestinas, que proveyó de mano de obra a las plantaciones de USA y Sudamérica y el Caribe.
Sin embargo, fue en a comienzos del siglo XIX cuando la codicia occidental lanzo su zarpa poderosa sobre el continente negro. Así entre 1830 y 1900 Inglaterra, Francia, Bélgica y en menor medida Alemania, entraron a disputarse la supremacía con la intención de explotar principalmente las materias primas necesarias para su desarrollo industrial. Todo esto legitimado bajo el manto civilizador de “la carga del hombre blanco”. La resistencia vino de vigorosos líderes regionales, quienes, lograron superar el faccionalismo intentando reconstituir los grandes conjuntos supra tribales que habían caracterizado anteriormente esas naciones y enfrentar así al invasor blanco.
Este proceso de resistencia ha sido ignorado por la historiografía. Solo muy recientemente hemos conocido la resistencia en Sudáfrica -gracias, Netflix!- de un caudillo de la dimensión de Chaka, (1787-1828) gran estratega y el padre de nación zulú. En el Sudán Usman dan Fadio (1754-1817) reconstituyó el imperio desde el codo del Níger hasta el Lago Tchad y desde el límite norte del desierto hasta el río Benue, gobernando bajo el concepto islámico del “Príncipe justo” contribuyó decisivamente a su difusión. En el Sudan occidental, con un enfoque político más que religioso El-Hadj Omar (1797-1864) reconstituía el imperio, controlando el avance francés desde Senegal, apoyándose en alianzas con los británicos. Otros caudillos notables con la misma vocación y en ese tiempo fueron Samori Turé (1830-1898) en el Alto Níger y El Mahdi (1844-1885) líder mesiánico quién controlo la expansión inglesa en el Sudan oriental, conquistó Jartum y derrotó al general Británico Gordon.(1885) 1. Sin embargo sus proyectos no alcanzaron continuidad, por conflictos entre sus sucesores, por la presión externa de los imperialismos europeos los que convocados en el congreso de Berlín se habían puesto de acuerdo para dividirse África en esferas de influencia, trazando a “machetazos” las fronteras. Además la eliminación de la trata de esclavos cortó las “divisas “para comprar armamento moderno y la dificultad de una acción concertada por carecer de salidas al mar, frustró estos esfuerzos reivindicadores.
Sólo Menelik II de Etiopía tuvo éxito en la empresa de controlar la absorción de su espacio por la expansión imperialista europea, en este caso Italia.
Esta aprovechando los disturbios de El-Mahdi se habían apoderado del puerto de Massawa, sobre el Mar Rojo. Inglaterra prefería una potencia occidental protegiendo la salida sur del recién inaugurado canal de Suez y apoyaba esta intervención. Mientras Menelik II trataba de conciliar con Italia firmando el tratado de Uchalli (1889) y modernizando, con su apoyo, el ejército y aceptando la fundación de una colonia en Eritrea. 


Sin embargo el Emperador no estaba dispuesto a entrar en un vasallaje respecto de Italia: por una diferencia en la interpretación del tratado, Italia, en la más dura, invadió Etiopía solo para ser derrotada estrepitosamente en la batalla de Adwa (marzo 1896) Este triunfo resonante y la habilidad diplomática de Menelik para consolidar mediante tratados internacionales los apoyos prestados a Inglaterra en el Sudan, pusieron a Etiopía en el mapa. Italia se vio obligada a reconocer su independencia. Menelik realizó reformas importantes para la modernización del país: abolió la esclavitud, instauro la enseñanza obligatoria, estableció un código de derecho moderno.
Si bien los sueños de grandeza italianos habían sido humillados en Adwa, estos persistían. El Duce aspiraba a formar un África oriental italiana, anexando Etiopía a Somalía y Eritrea. Valiéndose de unos incidentes fronterizos de trashumantes en la frontera somalí, empezó el conflicto, no aceptó la mediación de Inglaterra y Francia (agosto 1935) y pasando por sobre las decisiones de la Sociedad de las Naciones, en octubre 1935 un enorme ejercito invadió Etiopía y tomó su capital. Una guerra de guerrillas extraordinariamente sangrienta tuvo lugar mientras en Emperador Haile Selassie, desde Gran Bretaña, denunciaba por el mundo la agresión a su país. EL conflicto se imbricó con la guerra Mundial y finalmente los ingleses liberaron en Addis Abeba y 5 de mayo 1941 Selassie volvía a su país. Hábil diplomático se deshizo de cualquier pretensión hegemónica británica e inició la modernización del país, reformó el sistema educativo respecto el antiguo cuyo núcleo era la poesía, música religión, diplomacia y lenguas introdujo un sistema bancario moderno, creó la línea aérea de bandera” Ethiopian Airlines e intentó una tímida reforma a la autocracia política mediante una constitución (1955) que aún conservaba sus poderes discrecionales. “ en el caso que una ley reciba el asentimiento y la firma del Emperador, podrá ser publicada en la Megarin Gazeta, editada por el Ministerio de la Pluma”
Acá se descubrió el café y orgullosos
lo consumen frecuentemente en la calle.


La gesta patriótica le dio un enorme prestigio a Etiopía y a su 
gobernante. A pesar de ser un país pobre y con una estructura social arcaica fue mirado con admiración por los países africanos. Era el único que había triunfado frente a la agresión imperialista, pasó a ser el centro de las organizaciones que expresaban la voluntad de unidad y antiimperialista de las nuevas naciones después de iniciado el proceso de independencia. Así empezó a ser la sede el movimiento Pan Africano, cuando el 22 de mayo de 1963 se realizó en Addis Abeba la conferencia cumbre de Jefes de estado africanos con participación de 30 países. Anteriormente se había establecido en la capital la Comisión Económica para el África de las ONU.  
Son múltiples los países africanos cuya bandera replica los colores verde amarillo y rojo de Etiopía.Sin embargo, -al no haber estado sujeto a un imperialismo occidental-,conservo una cultura muy fraccionada y y arcaizante, careció del elemento unificador que fue la administración colonial y de un lenguaje común impuesto por los colonizadores, como ocurrió en todo el resto de los países africanos.con la excepción de Madagascar- donde ese lenguaje,hasta hoy, es lengua franca. Etiopía se enfrentaba a la década de independencia africana, esto es los sesenta, siendo una de las naciones mas pobres del mundo.(Continuará) 





1 En venganza  después de su muerte Lord Kitchener  derroto a sus huestes en la batalla de  Omdurmán en 1898 saqueo su tumba y transformo su cráneo en un tintero.

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