A Ras de Piso: El señor de Sipan





                   A ras de piso. El señor de Sipan.

Estoy volviendo a Santiago desde Cajamarca, Perú, después  de - esperas incluidas- alrededor 30 horas de viaje. Primero largas y  cómodas 15 desde esa ciudad hasta  Lima y, luego de una espera de 8  horas, otras cuatro hasta Santiago en avión  clase infierno.
 De mis tiempos de mochilero  joven, muchas cosas han cambiado. Los buses parecen aviones de primera clase, mientras los aviones recuerdan aquellos  de mis tiempos de escolar cuando íbamos  apretujados como latas de sardina. Nuestro  bus  desde Cajamarca con baños modernos y limpios, cena y desayuno incluidos servidos por una sofisticada azafata de elegante uniforme, asientos con 165 grados de inclinación, y  en el respaldo ¡una pantalla personalizada para ver películas, oír música, el GP, Wii, etc.! Todo eso por 85 Soles.( US$ 26) Un viaje descansado. Mientras  el viaje a Santiago lo hicimos en  tres y media horas a bordo de  un avión pequeño para 196 pasajeros atiborrados  en unos asientos plásticos con apenas cm de huelga entre las rodillas y el respaldo del otro pasajero, aquí cobraban la comida añeja y carísima -ese parecía el verdadero negocio-(un sándwich seco y escuálido de palta con ave por seis dólares). Relato esto como ejemplo de  la revolución en los viajes. Los buses actuales imitan las aerolíneas de antaño mientras los aviones de costo accesible se parecen a aquellos buses. Ahora conviene hacer en avión los tramos de largo aliento  especialmente  a comienzos del viaje, aprovechando las ofertas o comprando con mucha anticipación, mientras los tramos cortos  hágalos de día, sobre todo  por tierra para apreciar el paisaje  mientras los más largos ya de vuelta, por  la noche en buses cómodos.-Un sobreprecio por un asiento muy reciclable le recordara que se ahorró la noche de hotel. Así el pasaje costo casi la mitad, comparado con aquel del bus barato.
Otra revolución se ha producido en las características de los viajeros. Antes además de quiénes viajaban por razones comerciales o utilitarias,  recorríamos el mundo en busca de nuevas experiencias jóvenes y con mochilas poco dinero y mucho entusiasmo. Ahora la revolución demográfica y económica se nota inmediatamente. Además de aquellos viajeros de antaño, muchas personas mayores de sesenta años, sanas y autónomas, muy joviales, a veces solos otras acompañados, se han convertido a este modo de viajar. Personas aún llenas de vida, ya sin responsabilidades familiares, con cierta solvencia económica, capaces de improvisar  y cambiar de planes, desarraigándose de sus espacios de comodidad, pues ellos no compran “el paquete turístico todo incluido”. (Todavía se ven pero son mayormente extranjeros más viejos y no hablan el idioma de la tierra) . Su proyecto se ha visto facilitado también por otra revolución: los nuevos medios de comunicación y las redes sociales. Estos  permiten mantenerse conectado con la familia e ir resolviendo el  día a día de  las cuestiones de desplazamiento y hostal pro Internet
Son personas que viajan para cumplir sus sueños. A esos está dirigido este blog, si conocieres alguno. Reenvíeselo.
 Bueno y ¿qué pasa con el Señor de Sipan?.
Después les cuento.                      
                                                                                                       9 octubre 2018

Comentarios

  1. Excelente! Esperando por el Serñor de Cipán!

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  2. También sirve para personas que trabajan con wifi propia y celular. Puedes estar en cualquier parte, y enviar tu trabajo a tu cliente, mientras descansamos en un museo, galería o paisaje

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  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  4. ¡TMBIÉN ESPERO POR EL SEÑOR DE SIPAN! Es un viaje que tenía pensado para este año pero tuve que postergarlo; ahora aprovecharé tu experiencia... Saludos

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